1. Ventilación natural:
En este caso, el aire fluye por la instalación sirviéndose de aberturas en paredes o techos sin necesidad de un ventilador. Esta técnica solamente es apta para compresores pequeños.
2. Ventilación forzada:
Con este método, ventiladores instalados en aberturas de la pared o del techo favorecen la circulación del aire. Por ejemplo, son adecuados los ventiladores axiales de alta presión. Al igual que los extractores, crean, al mismo tiempo, una presión negativa suficiente para garantizar un flujo suficiente de aire fresco.
3. Conducto de ventilación:
El aire se conduce mediante conductos de distribución y extracción con la ayuda de ventiladores.