El rendimiento describe la relación entre la energía o potencia convertida y utilizable, y la energía o potencia empleada. Por tanto, el rendimiento energético permite cuantificar la eficiencia energética.
El rendimiento se representa generalmente con la letra griega η (eta) y suele indicarse como valor decimal o en porcentaje. Dado que la energía convertida, debido a las pérdidas de potencia que se producen, siempre es inferior a la energía suministrada, el rendimiento es siempre menor que 1, o bien inferior al 100 %.
Ejemplo: un motor eléctrico que, a partir de una potencia eléctrica suministrada de 1 kW, genera una potencia mecánica de 0,95 kW, tiene un rendimiento de 0,95, es decir, del 95 %. Por tanto, el 95 % de la potencia eléctrica suministrada se convierte en potencia mecánica —par motor—. El 5 % restante corresponde a la potencia perdida, que se produce, por ejemplo, en forma de calor.
Los rendimientos también pueden determinarse para instalaciones complejas compuestas por varios componentes diferentes. En la consideración global de todos los componentes, se habla de rendimiento global del sistema.
Máxima eficiencia de ZIEHL-ABEGG: los motores EC para ventiladores y accionamientos de ascensores de ZIEHL-ABEGG destacan por sus rendimientos especialmente elevados.